Matisse en la Alhambra
Recientemente se ha celebrado en la Alhambra de Granada una exposición cuya temática es la estancia de Matisse en la Alhambra. En 1829 Washington Irving escribió sus cuentos de la Alhambra en las habitaciones del monumento nazarí. Ochenta años después, el gran pintor también se perdió por ella para realizar una serie de estudios, inspirados en los tejidos, los estampados, la arquitectura, la luz y la cultura de la ciudad.
Tuve la oportunidad de visitar la exposición en el Palacio de Carlos V, un lugar privilegiado para esta actividad. Resulta interesante apreciar la influencia de algunos estampados tan característicos en las pinturas de Matisse. Las estancias de la Alhambra son mágicas, parece como si hubieras viajado en el tiempo y fueras un testigo de paso de la forma de vivir, de las costumbres propias de la época. Seguramente Matisse sintió algo parecido que después plasmó en sus lienzos.
Una pintura llamada el rincón del artista fue una de las que más me impactó. En él se aprecia una experimentación plástica, renovando su lenguaje pictórico.
Aunque las obras presentadas en general no son algo del otro mundo, resulta curioso conocerlas para reforzar el conocimiento sobre este genio y su método de trabajo. Aunque ya ha terminado, mereció la pena visitarla